Un usuario de un coche eléctrico que recorra unos 25.000 kilómetros al año puede ahorrarse casi cuatrocientos euros en función del contrato de luz que tenga para cargar el coche eléctrico en casa, según un estudio de la Asociación de Consumidores de Navarra Irache.
Crecimiento de los electrificados
Cada vez es mayor el número de personas que compran vehículos eléctricos. Hasta mayo, las matriculaciones del año de vehículos electrificados suponían en Navarra el 37% de las ventas del año, con 932 eléctricos puros y 410 híbridos enchufables. Hace cinco años la penetración de estos modelos era del 8%.
Buena parte de los usuarios de estos vehículos han colocado un punto de recarga del vehículo en su vivienda, ya sea en su garaje particular o en su plaza del garaje comunitario.
Por ello, es importante tener en cuenta este nuevo consumo al elegir el contrato eléctrico del hogar. De hecho, las compañías ya han comenzado a incluir este gasto en sus ofertas de diferentes modos. Según ha podido comprobar Irache, elegir el mejor contrato puede suponer un ahorro de 360 euros al año.
Tener en cuenta diversos factores
La variedad de ofertas es amplia y el consumidor tiene que elegir la más adecuada en función del vehículo, del uso que se le dé, de cuándo puede recargar o del consumo eléctrico del hogar, entre otras circunstancias.
Entre las ofertas más atractivas que se han detectado en el mercado actual está la de una compañía que ofrece el kilovatio/hora a 0,05 euros, siempre que se programen las cargas a través de la propia aplicación que ofrece la empresa. El consumo eléctrico de la casa se ofrece a 0,156 euros.
Otra empresa ofrece un precio de 0,068 €/kWh en el tramo de carga optimizado, también gestionado a través de su sistema. El precio del resto de la electricidad se ofrece con precios de 0,10 o 0,24 €/kWh en función de la hora.
Hay marcas que diferencian entre horarios de consumo eléctrico, sin discriminar el tipo de uso, ya sea de la carga del vehículo o del resto de la casa, en precios que pueden ir desde los 0,18 a 0,07 €/kWh, en función de si estamos en hora punta, más cara, o en hora valle, más barata (generalmente de madrugada).
Otras optan por cobrar toda la energía, independientemente de usos y de horas, al mismo precio, como una de ellas que ofrece el kilovatio/hora a 0,165 €, ya sea para cargar el coche al mediodía o poner el horno de madrugada.
Doce euros de diferencia
Entre el coste por kilovatio/hora más barato y el más caro en tarifas domésticas hay diferencias de más de treinta céntimos, que pueden suponer una diferencia de más de doce euros al cargar una batería de 50 kW/h. Si comparamos con las tarifas de recarga pública más caras, estas diferencias para cargar una batería pueden superar incluso los treinta euros.
Las diferencias de coste de recarga entre compañías son más amplias cuanto más uso se haga del vehículo. Como puede observarse, es muy importante observar detalladamente todas las condiciones de la oferta: en ocasiones una reducción notable en la carga del vehículo puede suponer un encarecimiento del resto del consumo, por ejemplo, o un precio fijo atractivo cubrir solo parte de la factura.
Potencia, la necesaria
En general no es necesario aumentar drásticamente la potencia contratada del suministro para tener un coche eléctrico. La mayoría de los cargadores modernos incluyen un sistema de control dinámico de potencia, que mide el consumo de la casa en tiempo real. Si se está usando el horno y la lavadora, el cargador reduce la energía que va al coche para evitar que salten los plomos. Cuando no hay prácticamente encendido (generalmente la noche), el sistema exprime toda la potencia para cargar el coche a máxima velocidad. Contratar entre 4,6 kW y 5,75 kW suele ser más que suficiente para el 90% de los usuarios.
No conviene pensar en el tamaño total de la batería de tu coche, sino en lo que se gasta al día. Si se realiza un trayecto diario de 50 km para ir a trabajar, el coche consume aproximadamente unos 8-10 kWh de energía. Eso se recupera en apenas un par de horas en un cargador doméstico normal, por lo que no se requieren instalaciones de alta potencia.
Punto de recarga
No es obligatorio tener un punto de carga particular cuando se tiene un coche eléctrico. Sin embargo, esta opción presenta algunas ventajas significativas. En primer lugar, el precio: el coste de la carga pública, como mínimo, duplicará el coste de la carga de un contrato particular. Otro aspecto importante es la comodidad y seguridad de poder dejar el coche estacionado en el garaje y no tener que buscar en la calle un cargador público. A estos factores hay que añadir que la carga en corriente alterna a potencias bajas o medias que se suele realizar en casa supone menos desgaste para el coche que las cargas públicas.
Si el consumidor está pensando en comprar un coche electrificado, pero aún no tiene cargador en casa, conviene saber que el coste el coste de la instalación en una vivienda unifamiliar, a modo orientativo, se pueda situar entre 900 y 2.000 euros, que variará en función de la gama de cargador, de si se trata de una vivienda unifamiliar o de un garaje comunitario o de los metros de cable necesarios para instalarlo.
Existen ayudas públicas para estas instalaciones de hasta el 70% del coste. Además, las compañías también ofrecen descuentos por la instalación de estos puntos de recarga, generalmente incluidos en la contratación del suministro.
Para poner un punto de carga eléctrica en una plaza de un garaje comunitario es necesario comunicarlo a la comunidad de vecinos.
Calle de las Navas de Tolosa, 19 1º Dcha
+34 948 17 70 00



