
La Asociación de Consumidores de Navarra Irache advierte sobre un fuerte incremento en los últimos meses de las reclamaciones sobre compras de coches de segunda mano. Generalmente, el comprador se encuentra poco tiempo después de haber adquirido el vehículo con problemas que no se esperaba y que pueden suponer reparaciones de miles de euros. Para evitarlo, es conveniente verificar el estado del coche con un mecánico independiente antes de comprarlo.
En España, por cada vehículo nuevo que se compra, se adquiere uno y medio que ya se ha usado. En Navarra, hasta agosto se habían vendido 21.555 vehículos de segunda mano. Los aumentos de precios del mercado automovilístico y la incertidumbre sobre el tipo de funcionamiento (eléctrico, híbrido, gasolina, diésel) están haciendo que muchos consumidores opten por el mercado de segunda mano que, pese a que también está subiendo sus precios, es más asequible que los vehículos nuevos. Sin embargo, si no se adoptan algunas medidas de precaución, el comprador se puede llevar desagradables sorpresas.
El problema más habitual es que el coche, pasado meses, semanas o nada más cogerlo, presenta problemas mecánicos que no debería tener. Estas averías en ocasiones son muy importantes e incluso impiden circular con el vehículo. El afectado entiende que es el vendedor el que tiene que hacerse cargo de la reparación pertinente. Sin embargo, no es extraño que éste niegue su responsabilidad y afirme que el daño se ha producido con posterioridad a la venta o que es algo normal por el uso y kilómetros que presentaba el coche cuando se traspasó.
Más de 2.000 euros
Las situaciones que se dan en estas ventas son de lo más variadas; suelen tener que ver con el motor, la culata, inyectores, embrague… En ocasiones, la reparación puede ser cara y en Irache se han recibido casos en los que el coste supera los dos mil euros.
Otras veces, las menos, los problemas se deben al mal funcionamiento de algún accesorio del coche como elevalunas, radio o climatizador, por ejemplo.
En este sentido, ante una reparación de importe elevado algunos vendedores no asumen su responsabilidad y obligan al comprador a contratar un peritaje y llevar el caso a juicio. Saben que muchas personas, ante estos trámites, se echan atrás. Por el contrario, hay otros concesionarios que se muestran más receptivos con las reclamaciones con los clientes y asumen la reparación.
Anula la compra y le devuelven 4.500 euros
Si el consumidor no ceja en el empeño, en ocasiones consigue que el vendedor se haga cargo de la situación. Es el caso de un asociado que llevó el coche, que tenía bastantes años de antigüedad, a su taller de confianza para una revisión y le ofrecieron cambiar de vehículo por otro de una clienta que estaba “muy bien”. El consumidor compró el coche por 4.500 euros. Cuando, meses después de la compra, fue a pasar la ITV, el coche sobrepasó el límite permitido de emisión de gases. Ante la insistencia del vendedor, fue a otras dos oficinas, pero en ninguna superó la revisión. En otro taller detectaron que el turismo tenía varios problemas en el motor. Reclamó, pero solo le ofrecieron un pago parcial, que consideraba insuficiente. Finalmente, el afectado acudió a Irache, desde donde se contactó con el vendedor, que accedió a anular el contrato y devolvió al consumidor los 4.500 euros pagados.
22 fallos o se sale la rueda con el coche recién cogido
En otro caso reciente, el comprador, tras comprar el vehículo, vio que no funcionaba bien. Lo llevó a un taller independiente que le detectó hasta 22 diferentes fallos de funcionamiento. Otro consumidor salió con el coche del concesionario que se lo había vendido y antes de llegar a casa se salió la rueda del vehículo.
Pierde aceite, el motor y el climatizador no van bien
Otro asociado de Irache compró en un concesionario un coche de segunda mano por el que pagó 5.200 euros. Comprobó posteriormente que el vehículo perdía aceite y que el motor sonaba de forma extraña. Además, el climatizador no funcionaba bien. Con el informe de un taller independiente, que estimó las reparaciones necesarias en 2.800 euros, y adjuntando el contrato de compra, se reclamó la reparación de las averías, a lo que el vendedor accedió.
Lamentablemente, en otros casos el vendedor, ya sea concesionario o particular, no asume su responsabilidad y el consumidor se ve obligado a pagar un informe pericial con el que recurrir a los tribunales.
Atención al plazo de garantía
En estas compras conviene tener claro si el vendedor que consta en el contrato es un particular o un concesionario. En el primer caso, si se ha comprado en Navarra tendrá un año para reclamar los vicios ocultos que no se podían apreciar al comprar el coche y que no se comunicaron. Eso sí, cuanto más tiempo pasa tras la adquisición es más difícil para el comprador hacer valer sus derechos. Si se quiere llegar a la vía judicial, hay que añadir la dificultad de que, a falta de otro criterio pactado, la demanda deberá ponerse en el domicilio del demandado.
En el caso de que el vendedor sea una empresa, la garantía puede ser de hasta tres años, pero lo habitual es que en el contrato se reduzca a un año, plazo mínimo que marca la ley. Es muy importante, porque una vez pasada la garantía es muy complicado que el vendedor se haga cargo. De hecho, ha habido casos en Irache que no han podido salir adelante porque los fallos en el motor surgieron apenas unos meses después de haber transcurrido el primer año desde la compra.
Malas prácticas
También se han detectado en Irache prácticas que complican la solución de estos defectos del vehículo de segunda mano. Algunos concesionarios derivan la garantía a una tercera empresa, con la que se suscribe una póliza al comprar el coche. Así, en cuanto se le comunica el problema, el concesionario señala que es responsabilidad de la tercera empresa. Y no es extraño que esta diga que el problema no está cubierto por la póliza, pese a que la ley de garantías ampare al consumidor.
También se ha visto establecimientos que solo cubren las primeras horas de mano de obra, cuando una reparación en garantía debe asumir todo el coste, y otros que achacan problemas preexistentes del coche a una supuesta mala conducción del nuevo propietario, aunque apenas lleve semanas con el vehículo.
Además de las citadas, en Irache se están detectando otras malas prácticas habituales de algunos concesionarios de segunda mano, como plazos de quince días en los que el consumidor pierde la señal adelantada, coches con características diferentes a las anunciadas, sobrecostes no anunciados, tasaciones de coches ofrecidos que bajan en el establecimiento, falta de documentación, retrasos en la entrega…
Algunos errores
En ocasiones, las ganas de comprar un coche y la habilidad del vendedor hacen que tomemos decisiones precipitadas. Estas son algunos errores que podemos cometer:
– Se han dado casos de consumidores que han comprado coches en la calle. El vendedor, que en internet daba la apariencia de ser un establecimiento comercial, les cita en la vía pública, les enseña el coche, y se lo vende allí mismo, sin factura y cobrando en mano.
– El interés del consumidor por el coche le lleva a que, a pesar de que tenga daños (golpes, rozaduras) o presente fallos durante la prueba de conducción, no se dude en comprarlo, fiándose de la palabra del vendedor de que los arreglará en cuanto se haga la venta.
– Entregar dinero sin ver el coche. Algunos consumidores han adquirido vehículos de segunda mano entregando señales sin llegar a verlos presencialmente. Una foto en internet ha bastado para entregar una señal. Con posterioridad, el consumidor ha visto que el coche no respondía a lo que había reservado.
Encargar informe antes de la compra
Para evitar sorpresas desagradables, es recomendable que antes de comprar un coche de segunda mano se encargue un informe técnico exhaustivo a un profesional independiente, que refleje el estado real del vehículo. Esta es la única forma de asegurarse que el coche está en las condiciones ofrecidas por el propietario del vehículo y no llevarse posteriormente desagradables sorpresas, que en algún caso han llegado a costar al comprador miles de euros. También conviene asesorarse antes de firmar el contrato.
En cualquier caso, antes de comprar un coche de segunda mano, nunca está de más revisar el libro de mantenimiento y la tarjeta de inspección técnica, donde se podrá comprobar las revisiones efectuadas y las características del vehículo.
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