AL 32% DE LOS NAVARROS LES GUSTARÍA REFORMAR SU CASA

Al 32% de los navarros les gustaría realizar alguna reforma en su casa, tal y como pone de manifiesto una encuesta encargada por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache. Entre estas personas, casi una de cada tres desea realizar una reforma integral, tres de cada diez quieren reformar para ahorrar energía y casi una de cada cuatro quiere reformar los baños, según muestra el trabajo realizado por Cíes. En cuarto lugar, el 12% quiere reformas para el sistema de calefacción, un 11% para reformar la cocina y un 3% sobre el sistema de refrigeración. Entre las personas que desean reformar, es muy significativo el incremento de los que quieren reforma para ahorrar energía, una finalidad que ha crecido trece puntos respecto al año anterior.

A la hora de afrontar una reforma en casa, es muy importante pedir presupuesto detallado por escrito, determinar los plazos para acabar los trabajos e informarse sobre posibles ayudas para estas reformas.

Exigir presupuesto detallado por escrito

No es extraño que acudan personas a Irache porque están teniendo algún tipo de problema en la reforma de su casa. Entre los más habituales suelen estar los retrasos en la ejecución, el precio a pagar por el trabajo o la calidad de la reforma.

Como se ha indicado, una de las quejas más habituales suele referirse al precio a pagar. En ocasiones sucede que el consumidor encarga la reforma mediante un pacto verbal y sin presupuesto de ningún tipo. Posteriormente, cuando le pasan la factura se siente engañado porque considera que el precio es excesivo.

Antes de comenzar una obra, es aconsejable pedir varios presupuestos, aunque sean aproximados, para poder comparar. En este caso, conviene acordar antes si me van a cobrar por elaborarlo y cuánto, aunque luego no se encargue el trabajo.

Si ya ha elegido empresa, esta deberá entregarle un presupuesto, ya detallado, que indique exactamente las labores a realizar y el coste que va a tener cada una de ellas. En él debería desglosarse también el precio de los materiales y de la mano de obra con las horas de trabajo estimadas. También se deben detallar los impuestos. El consumidor debe estar atento porque algunas empresas hacen una primera estimación muy baja, para que el consumidor las elija, y luego el presupuesto real es mucho más alto.

Los encarecimientos sobre el presupuesto inicial deben ser aceptados expresamente

Otro de los grandes problemas relacionados con el precio son las modificaciones sobre el presupuesto inicial aceptado. En principio, la empresa debería comunicar cualquier imprevisto que suponga un encarecimiento del pago y el consumidor debería aceptarlo para que lo puedan cobrar. Sin embargo, son frecuentes los encarecimientos no justificados, que a veces suponen miles de euros, sobre el presupuesto ofrecido en un principio. Algunas empresas establecen en el presupuesto inicial un porcentaje variable por imprevistos, por ejemplo, de un 10%. Con frecuencia, este porcentaje “variable” se acaba cobrando, aunque no siempre se justifique con el rigor debido.

Que conste la fecha de finalización y penalizaciones por demora

Otro de los conflictos más habituales en estos trabajos es el plazo de conclusión.  Es importante fijar en el contrato una fecha de inicio y de finalización de las reformas. Es más, es mejor concretar una penalización por la demora que se pueda producir respecto a la fecha fijada. Esta es la mejor manera de evitar los retrasos. Han acudido personas a la Asociación que, seis meses después de lo previsto, seguían en su casa con el trabajo a medias y otras, incluso, que tuvieron que encargar el trabajo a otra empresa porque la encargada lo dejó sin concluir.

Hay que tener en cuenta que, en función del tipo de reformas, las obras pueden hacer la casa inhabitable y producir unas molestias muy notables: socios de Irache han pasado semanas en hoteles y otros, meses en casas de familiares o amigos por retrasos no previstos, con el coste añadido, tanto económico -en ocasiones de más 3.000 euros- como familiar que puede conllevar.

Precisar lo máximo posible el resultado final

Otra queja muy habitual por reformas es la deficiente calidad o terminación de los trabajos. Para evitar malentendidos, lo mejor es concretar al máximo las reformas, si es posible, aportando en el contrato descripciones y elementos gráficos que plasmen el resultado final encargado. Cuanto más detallada sea esta descripción, más posibilidades habrá de reclamar posteriormente posibles incumplimientos, algo que no siempre resulta sencillo.

En la misma línea, conviene concretar materiales, marcas, modelos o piezas que se van a utilizar -y que deben estar incluidas en el presupuesto-. Hay quien, para evitar problemas, prefiere comprar por sí mismo los materiales y pagar a la empresa exclusivamente por efectuar los trabajos.

Pagar por fases o trabajos concluidos

Otro elemento importante es determinar en el contrato la forma de pago, para que quede claro de qué manera y cuándo se van a efectuar los abonos. No es extraño que algunas personas determinen pagar ciertas cantidades o porcentajes del presupuesto en varios pagos: al firmar el contrato, al comenzar la obra, al acabar una parte, al finalizar… Esto permite que el consumidor sólo tenga que pagar ciertas partidas cuando ya han concluido los trabajos y asegurarse que la empresa no le deja con la reforma sin concluir una vez que ya tiene el dinero en su cuenta.

Si se detectan fallos en la obra, es importante comunicarlos por escrito a la empresa encargada del trabajo lo antes posible. También puede venir bien sacar fotografías o cualquier otro elemento que atestigüe estos errores. Además, siempre hay que conservar contrato y facturas de los trabajos realizados.

En algunos casos, transcurridos meses desde la conclusión de la reforma, han comenzado a aparecer humedades en alguna pared o incluso en viviendas contiguas. Según el tiempo transcurrido, algunas empresas eluden su responsabilidad.

Comunicar a los vecinos, preguntar por los permisos necesarios

Otra cuestión fundamental es informarse de las licencias o permisos urbanísticos necesarios para llevar a cabo cualquier reforma. Por otro lado, es aconsejable informar al resto de vecinos sobre ellas. Conviene asegurarse de que las obras no afectan a elementos comunes del edificio y preguntar por si hay horarios fijados para las obras en el edificio.

Además, es muy recomendable asesorarse si la reforma puede estar sujeta a subvenciones o ayudas de algún tipo, así como desgravaciones o impuestos reducidos, ya que pueden suponer un importante abaratamiento del coste final.

Ir formando una vivienda más sostenible y habitable

Irache considera que desde la Administración y el sector se deben seguir promoviendo estos trabajos de rehabilitación para ir creando un patrimonio de vivienda más sostenible, habitable y adaptado a las nuevas necesidades de los ciudadanos.