El 31% de los ciudadanos han pensado en instalar paneles solares en su casa o comunidad de vecinos, según señala una encuesta encargada por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache. Esta Asociación recomienda, antes de colocar la instalación, pedir un estudio previo y comparar presupuestos, revisar las condiciones del contrato e informarse sobre las posibles ayudas a las que se puede acoger.
En Navarra hay registradas actualmente 12.271 instalaciones de autoconsumo (el 92% de la potencia de ellas proviene de la energía solar), 11.639 individuales y 632 colectivas. En la mayor parte de ellas, 9.796, los titulares son personas físicas.
En una vivienda unifamiliar con paneles solares en España, el ahorro medio anual puede acercarse a los 1.000 euros. El coste de la instalación puede oscilar entre 4.000 € y 8.500 euros, aunque es muy variable y puede subir especialmente si se incluyen baterías de almacenamiento.
Estudio previo y presupuesto
El primer paso a dar es encargar un estudio previo a una instaladora, para que analice qué tipo de instalación puede ser la más conveniente o qué opciones hay para la vivienda y la productividad que se puede conseguir. Es importante este informe previo, ya que el presupuesto que se haga posteriormente se hará sobre unas indicaciones concretas que el consumidor pueda hacer (si digo que me pongan cuatro, ocho o diez paneles) o la propia empresa elegirá la opción que mejor le parezca. Este estudio deberá tener en cuenta varios aspectos como la orientación de la vivienda, su ubicación climática, la posición e inclinación del tejado (si es que se va a colocar en él) o la existencia de elementos de sombreado cercanos que puedan afectar, por ejemplo.
Una vez que contamos con esta información y sabemos cuál puede ser la instalación más adecuada, conviene encargar presupuesto en varias empresas instaladoras, que debería incluir todos los aspectos, como el coste detallado, plazo de ejecución, posibles ayudas o productividad estimada. Antes de que lo hagan, conviene firmar un encargo en el que conste el coste de la elaboración del presupuesto o del estudio previo, si lo ha habido. A partir de ahí, comparar los distintos presupuestos y elegir la empresa que más convenza.
Estimación de la productividad
Como se ha indicado, es conveniente que en el presupuesto y contrato se incluya una estimación aproximada de la productividad: así el consumidor podrá hacerse una idea de cuánta energía le van a aportar los paneles. El ahorro sumará la energía que produce y, por tanto, no necesita comprar y la que le compensen porque le sobra y la vierte a la red general, si es que tiene contrato con excedentes.
Hay que tener en cuenta que la productividad de una instalación varía mucho de una vivienda a otra. En una misma localidad, puede ser notablemente mayor que la misma instalación en otra vivienda contigua, si esta, por ejemplo, cuenta con una orientación menos cálida o tiene una casa enfrente que le tapa el sol.
Explicación de la instalación y planos visuales
Otro aspecto muy importante antes de firmar el contrato es que se ofrezcan explicaciones que el consumidor pueda entender sobre cómo va a ser la instalación de los paneles y las conexiones entre estos, el inversor de energía, los protectores o el contador de la casa, así como planos visuales que muestren al consumidor el aspecto estético con que quedará la vivienda una vez puesta la instalación.
Estas cuestiones no son menores, ya que influyen en las expectativas que se crea el consumidor al decidirse a poner estas instalaciones de autoconsumo y que pueden verse frustradas. Ha habido casos de daños estéticos con los que los consumidores no contaban, como cableados que quedan a la vista en la fachada exterior del edificio o en las paredes del interior de la vivienda, por ejemplo. A veces, se han llegado a dar dificultades si se tiene que cambiar los paneles posteriormente o incluso problemas de habitabilidad, como goteras por los agujeros que se hicieron en el tejado para conectar los paneles con la instalación eléctrica de la vivienda.
Declaración responsable
Para iniciar la instalación, en Navarra basta con que el consumidor presente en el ayuntamiento correspondiente una declaración responsable, un proyecto técnico firmado por un instalador, el presupuesto de los trabajos y el justificante de pago de las tasas de obras correspondientes. Algunos municipios están aplicando importantes deducciones en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras, así como en la contribución urbana (IBI) para estas obras de autoconsumo energético. En cualquier caso, habrá que informarse en cada ayuntamiento.
En principio, la vida de un panel solar puede estar en torno a veinticinco años, si bien puede que con el transcurso de los años el rendimiento vaya disminuyendo. Es habitual que se ofrezcan garantías de diez años o más sobre elementos sueltos como el inversor, las estructuras de anclaje o baterías de almacenamiento, si las hay. En cuanto a los paneles solares, la garantía puede ser incluso mayor y puede llegar a los veinticinco años y también es habitual que se garantice más de un 80% de la productividad prevista. A la hora de firmar el contrato es muy importante asegurarse de los plazos de estas garantías y qué coberturas ofrecen.
Informarse de las ayudas
Antes de contratar la instalación, es importante informarse sobre si existen ayudas vigentes. Si las hay, es muy importante que en el contrato con la instaladora conste si se va a encargar ella de solicitar y tramitar la ayuda. Si no lo especifica, tendrá que hacerlo el consumidor.
Actualmente, el apoyo económico se centra principalmente en deducciones fiscales (además de las bonificaciones municipales ya comentadas), que en algún caso puede llegar hasta el 30%.
En este momento no se ofrecen las ayudas directas que han existido los últimos años para estos proyectos.
Modificación del contrato de luz
Una vez colocados los paneles solares, la instaladora entregará el certificado a la administración autonómica, que lo registrará y lo comunicará a la distribuidora correspondiente. A partir de aquí, podemos modificar nuestro contrato eléctrico y pasarnos a uno con compensación por excedentes. De esta manera, se descontará de nuestra factura la energía que a nosotros nos va sobrando y hemos vertido a la red general. El ahorro máximo que podemos conseguir es no tener que pagar nada por la energía consumida ese mes, pero sí tendremos que abonar los otros conceptos de la factura, como potencia o peajes.
El beneficio de esta energía que damos al sistema dependerá del precio al que tengamos contratado la venta de cada kWh excedente. Como los precios actuales no son muy atractivos (bastante más bajos que la energía que tenemos que comprar), algunas personas están comprando baterías para almacenar la energía producida en sus paneles y poder hacer uso de ella unas horas después, aunque ya no haya sol.
Autoconsumo colectivo
Las personas que viven en edificios residenciales colectivos también pueden instalar paneles solares. Para hacerlo, primero deben aprobarlo en junta de propietarios. Si un tercio de vecinos aprueba la instalación de los paneles, tendrán derecho a poner en marcha las obras. Eso sí, el resto de los vecinos que no ha votado a favor no tendrán por qué participar ni pagarlas, aunque tampoco se podrán beneficiar de ellas.
En cambio, si el proyecto es aprobado por la mayoría de los propietarios y el coste de las obras, restando subvenciones y ayudas, no supera doce mensualidades ordinarias de gastos comunes, el pago será obligatorio para todos los vecinos.
Una vez alcanzada la mayoría necesaria en cada caso, los participantes deberán solicitar presupuesto, elegir la oferta más adecuada y establecer los coeficientes de reparto de la energía producida. Una vez autorizada la instalación, se deben gestionar los contratos de todos los pisos que participan en el autoconsumo colectivo.
Calle de las Navas de Tolosa, 19 1º Dcha
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