IRACHE ACONSEJA INFORMARSE BIEN ANTES DE CONTRATAR ACADEMIA PARA PREPARAR OPOSICIONES

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache recomienda informarse bien antes de inscribirse en una academia para preparar oposiciones o en cualquier otro curso de formación. En los últimos meses han aumentado los casos de personas que acuden a la Asociación porque creen que el curso que han pagado no responde a lo prometido. En buena parte de los casos se trata de cursos contratados a distancia.

Son muchas las personas que deciden preparar oposiciones para tratar de conseguir un puesto de trabajo en las administraciones públicas. Para ello, una buena parte de ellas hacen la preparación de estas pruebas en una academia de formación especializada. Si hasta hace unos años lo habitual era contratar con una academia cercana al domicilio, van creciendo las ofertas a través de internet que ofrecen material y clases vía online.

Temarios o cursos presenciales u online

El coste solo de los temarios o materiales de preparación suele suponer entre 250 y 500 euros y si se trata de un curso completo, que incluye clases presenciales con profesor, el precio aumenta y suelen situarse entre 1.000 y 2.000 euros o incluso superarlo. A algunas personas les supone un gran esfuerzo económico este pago, pero lo afrontan debido a las esperanzas que tienen en conseguir un puesto gracias a la formación recibida. Sin embargo, algunas de ellas, una vez pagado el precio, se sienten engañadas.

En estos casos, se trata de ver si hay un incumplimiento, por lo que hay que observar los servicios incluidos en el contrato. Lamentablemente, hay personas que no cuentan con contrato y otras en los que el documento firmado es muy general y no detalla los servicios que se prestarán.

Un temario completo no es más que búsquedas simples en internet

Como hemos indicado, ha habido algunas personas que contratan material de formación por internet. En algunos casos, especialmente en el caso de oposiciones muy específicas en las que resulta difícil encontrar un temario a la venta, han pagado cuatrocientos euros por un temario supuestamente válido para preparar las pruebas. Cuando lo han recibido, se han dado cuenta que, en realidad no es un contenido elaborado, sino simplemente los primeros resultados descargables de búsquedas simples en internet. Para dar con ellos basta con poner las palabras del enunciado de cada tema, si bien en estos temarios hay contenidos que no tienen ni tan siquiera que ver con el contenido de la oposición y otros que están obsoletos. Obviamente, este no es el material que esperaba el consumidor.

Al reclamar en un primer momento, la empresa dice que al descargarse el material ya se ha renunciado al derecho de desistimiento. Sin embargo, al insistir desde Irache en que se trata de un incumplimiento contractual se ha conseguido devoluciones del dinero, en alguna ocasión anular un curso completo con reintegro de más de cinco mil euros.

Me prometen formación de alta calidad y es poco más que un material

En otros casos recibidos en la Asociación, el conflicto se da en la diferencia entre lo que prometió el comercial, generalmente por vía telefónica, y la realidad del servicio. No es extraño que verbalmente se dé a entender que es una formación presencial, de máxima calidad, con todas las garantías, con seguimiento y servicio de tutoría y que luego solo se trate de un material y, en el mejor de los casos, el acceso a un campus online, por ejemplo.

Puede pasar también que las clases online diarias prometidas en las que podía interactuar con alumnos y profesores sean en realidad la grabación de clases presenciales impartidas hace meses y que no ofrecen ninguna posibilidad de interacción.

Pensaba que podía dar de baja mes a mes y tengo que pagar todo el curso

Otras veces sucede que quien contrató el curso cree que, como paga mes a mes, puede dejar el curso cuando quiera. Sin embargo, se trata de un curso completo en el que se ha pactado un pago a plazos o una financiación y, cuando el consumidor deja de pagar, le reclaman todo lo que queda del precio total, que se eleva a miles de euros. En estos casos, se echa en falta una información más transparente.

La publicidad lo asocia a conseguir un empleo

La publicidad de algunos de estos cursos los asocia a conseguir un empleo y muchos ciudadanos que se inscriben creen que, si hacen el curso, el puesto de trabajo está garantizado. Sin embargo, el contrato solo habla de un servicio de enseñanza. Cuando el consumidor quiere echarse atrás, ya ha firmado y no tiene documentos que demuestren que hubo tal estafa ya que los contratos solo hablan de un servicio de formación.

Algunos cursos de formación ofrecen prácticas en las mejores empresas. Sin embargo, transcurrido un tiempo, las prácticas no se ofrecen con la calidad prometida o pasa el tiempo, a veces dos años, y estas no salen. En algún caso se ha conseguido descontar del precio total del curso lo que correspondería a esta parte. Otras veces los asociados han decidido reclamarlo por vía judicial.

Otra cuestión delicada es el carácter oficial o no de los títulos obtenidos. En ocasiones, en la publicidad se asegura un título con carácter oficial cuando no es así.

Catorce días para desistir

Cuando el consumidor se da cuenta de que el curso contratado, y por el que ha podido pagar dos mil o tres mil euros, no es lo esperado, en muchas ocasiones ya no está a tiempo de echarse atrás. Si el curso lo contrató a través de internet o fuera de la academia, tiene catorce días desde que reciba el material para echarse atrás.

Si ya se ha superado el plazo, habrá que ver si hay incumplimiento por parte de la academia para buscar una solución. Es fundamental haber firmado un contrato en el que se plasmen todos los servicios que se van a prestar y el precio a pagar por ellos. Antes de firmar, es muy importante pedir toda la documentación por escrito, poder estudiarla detenidamente y, si es necesario, buscar asesoramiento. Al suscribir el contrato hay que solicitar una copia para el cliente.

Puntos a tener en cuenta

Entre los puntos que conviene tener en cuenta en estos contratos, están:

–            Se debe detallar claramente el contenido del material que se va a entregar al consumidor y los plazos de entrega. También se debe indicar el soporte, es decir, si se trata de material impreso (libros, cuadernos…) o material telemático y la forma de hacer uso de él (mediante un portal web, un usuario y contraseña, material recopilado en dispositivos…).

–           El precio total del curso, desglosado por conceptos, y las formas de pago. Si hay posibilidad de financiación, deberá constar toda la información requerida en este tipo de contratos.

–           Debe constar la denominación oficial del curso, el número de horas docentes, los contenidos que se van a impartir, la fecha de inicio y finalización y el horario de la formación.

–           El carácter de los títulos ofrecidos. Hay que asegurarse de su homologación, qué                      institución u organismo certifica que son títulos oficiales y qué validez pueden tener para acceder a puestos de trabajo o procesos de selección en el mercado laboral.

–           La denominación, dirección y localización del centro, el nombre de la persona física o jurídica responsable.

–           La metodología: si va a haber clases presenciales, online, si hay horarios de tutoría, si hay exámenes, trabajos de entrega…

–           La evaluación. Qué criterios se usan para que el alumno supere una asignatura o un curso y las consecuencias de no superarlo (entre ellas, si tendrá que pagar otra vez para matricularse en la materia no superada).