IRACHE ADVIERTE SOBRE EL AUMENTO DEL CONSUMO DE ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache advierte sobre el incremento del consumo de alimentos ultraprocesados en los hogares en detrimento de la dieta mediterránea y de alimentos frescos, cuyo consumo excesivo puede ser perjudicial para la salud.

Varios artículos científicos en el que han participado más de cuarenta expertos en salud y nutrición de universidades de todo el mundo, como Brasil, Australia, Francia, España o Estados Unidos, han alertado sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud pública por su influencia directa en el aumento de enfermedades crónicas y el gasto sociosanitario.

El comité editorial de la revista The Lancet señaló que el aumento de los ultraprocesados está perjudicando la salud pública, alimentando enfermedades crónicas en todo el mundo y agravando las desigualdades en materia de salud en un sistema alimentario cada vez más controlado por multinacionales que anteponen sus beneficios empresariales a la salud pública. En su opinión, la ciencia refuerza los argumentos a favor de la aplicación inmediata de políticas para hacer frente al desafío que plantean los alimentos ultraprocesados.

Se triplica el consumo

La proporción de calorías que aportan los ultraprocesados al total de la dieta en España se ha triplicado en las últimas tres décadas, pasando del 11% al 32%. Así lo señala uno de estos estudios publicados en The Lancet y en el que también ha participado Maira Bes-Rastrollo, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra.

Un informe del Observatorio de Salud Pública de Navarra indica que el sobrepeso y la obesidad en la Comunidad ha subido en los últimos años. Entre el 2017 y 2024, el índice de población con exceso de peso subió cuatro puntos hasta alcanzar el 50,8%, un porcentaje que entre los jóvenes había subido dieciséis puntos. Entre los pequeños de entre 6 y 14 años este porcentaje se acercaba al 30%. Expertos relacionan estos aumentos con un mayor consumo de ultraprocesados frente a alimentos frescos y a una menor práctica de ejercicio.

En lugar de los alimentos frescos

Los alimentos ultraprocesados son productos industriales elaborados con ingredientes baratos y aditivos cosméticos -como colorantes, aromatizantes, edulcorantes artificiales o emulsionantes-. En los últimos años están sustituyendo a los alimentos frescos y mínimamente procesados, así como a las comidas tradicionales.

El aumento del consumo de ultraprocesados se relaciona con su comodidad para poder consumirlos prácticamente en el momento (generalmente no hay que hacer nada o basta con calentarlos) en una sociedad en la que cada vez contamos con menos tiempo para cocinar y preparar con tiempo las comidas.

Un estudio muestra “asociaciones consistentes” entre un alto consumo de alimentos ultraprocesados y un mayor riesgo de obesidad y sobrepeso, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, depresión, afecciones de los riñones y del sistema gastrointestinal, así como de mortalidad prematura.

Etiquetas atractivas

Las etiquetas de muchos productos ultraprocesados destacan beneficios superficiales, como enriquecimiento con vitaminas o mensajes de «equilibrio nutricional», mientras que la lista completa de ingredientes, con nombres técnicos, puede pasar desapercibida para el consumidor medio.

Según el estudio ANIBES y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, más del 50% de la energía que ingieren adolescentes y adultos jóvenes proviene de productos ultraprocesados. Los alimentos ultraprocesados más consumidos en España son:

  1. Refrescos con gas azucarados y de cola. El líder indiscutible. Los refrescos carbonatados acumulan un gasto anual de más de 2.000 millones de euros en hogares españoles, sin contar el canal hostelero. Más del 70% de los hogares compra algún refresco azucarado al menos una vez al mes. Su aporte calórico y de azúcar libre es uno de los más altos de la dieta española.
  2. Bollería industrial envasada. Magdalenas, donuts y croissants de obrador industrial ocupan el segundo puesto con una presencia transversal en todos los tramos de edad. La bollería envasada tiene una penetración superior al 65% en hogares con menores. El desayuno y la merienda son los momentos de consumo principales.
  3. Embutidos y fiambres procesados. El jamón de york, el chopped, la mortadela o el salchichón de baja calidad son ultraprocesados por su contenido en aditivos, conservantes y la proporción de carne mecánicamente separada. Son el ingrediente estrella del bocadillo escolar y el tentempié rápido, lo que explica su penetración casi universal en hogares españoles.
  4. Patatas fritas y snacks de bolsa. Chips de patata, gusanitos y palomitas de microondas generan un mercado de más de 800 millones de euros anuales en España. Su consumo ha crecido con la cultura del picoteo y el consumo frente a pantallas.
  5. Cereales de desayuno azucarados. Presentes en casi la mitad de los hogares con niños, el marketing de fibra, vitaminas y minerales añadidos contrasta con un contenido en azúcar que en muchas marcas supera el 30% del peso total del producto.

Cómo distinguirlo

Aunque no es sencillo, la clave para distinguir si un producto es ultraprocesado está en leer la etiqueta. Si cumple una de estas condiciones, es muy probable que lo sea:

  • Tiene más de cinco ingredientes: no hay un número exacto, pero los alimentos frescos o mínimamente procesados suelen tener listas de ingredientes cortas.
  • Contiene «ingredientes cosméticos» o industriales: si en la etiqueta aparecen aditivos, emulsionantes, aromatizantes, potenciadores de sabor, azúcares ocultos, aceites vegetales refinados, almidones modificados…
  • Viene listo para consumir, calentar o beber. Además, suelen estar diseñados para ser hiperpalatables (es decir, que no puedas parar de comerlos) gracias a una mezcla perfecta de grasa, sal y azúcar.

Salud pública

Los nutricionistas señalan la importancia de mantener una dieta saludable y equilibrada con presencia de alimentos frescos, donde los alimentos ultraprocesados deben tener un lugar puntual y moderado. En cualquier caso, ante cualquier duda con la dieta, lo más adecuado es acudir a un dietista-nutricionista para asesorarse.

Cada vez más expertos entienden que reducir la exposición de la población a los ultraprocesados requiere reforzar las políticas de salud pública y fomentar sistemas alimentarios más sostenibles. Entre las medidas propuestas destacan incorporar un etiquetado frontal que identifique claramente los aditivos característicos de los ultraprocesados y establecer restricciones a su publicidad, especialmente la dirigida a menores.

El Gobierno ha anunciado una nueva norma para alejar los alimentos ultraprocesados de los colegios. Quedarán eliminadas las galletas, snacks salados, bollería, postres y bebidas con azúcar de los desayunos y meriendas que ofrezcan los centros educativos. Se calcula que el mercado de los ultraprocesados puede suponer ventas mundiales de 1,66 billones de euros.

Amenaza sistémica, según la OMS

La Organización Mundial de la Salud ya ha señalado que “el consumo creciente de alimentos ultraprocesados representa una amenaza sistémica para la salud pública, la equidad y la sostenibilidad ambiental”. También UNICEF ha indicado que “la proliferación global de los alimentos ultraprocesados se ha convertido en una de las amenazas más urgentes, pero insuficientemente abordadas, para la salud humana en el siglo XXI” y aboga por proteger a los niños de esta lacra, pidiendo que “la alimentación y la salud se prioricen por encima del beneficio corporativo”.